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jueves, 30 de junio de 2016

Antigua Buenos Aires

La ciudad se organizó según el modelo utilizado en muchas de las ciudades establecidas en el nuevo continente: un trazado en damero alrededor de una plaza mayor. Garay trazó desde la Plaza Mayor, sede de los poderes administrativos, las calles que delimitarían la ciudad, reservándose la manzana que actualmente ocupa el Banco de la Nación Argentina. Se adjudicó al Cabildo de Buenos Aires la manzana que hoy ocupa, aunque su extensión era mayor antes de la apertura de la Avenida de Mayo y de la Diagonal Sur; y a la Catedral, la media manzana que ocupa actualmente.
En el sector este de la Plaza se instaló desde principios del siglo XVII el Fuerte de la ciudad. Su construcción finalizó en la década de 1720,32 y estaba amurallado con piedras y rodeado por un foso. Sólo se accedía a él por la Plaza Mayor, mediante un puente levadizo que se encontraba donde hoy está construido el arco central de la Casa Rosada.
A partir del siglo XVIII la ciudad comenzó a desarrollarse hacia el sur, ya que a través del puerto del Riachuelo se introducían mercaderías tanto de forma legal como de contrabando. En 1769 se crearon las primeras parroquias: Catedral, San Nicolás, El Socorro, Montserrat, La Piedad y La Concepción. La construcción de iglesias ha sido muy importante en el desarrollo de la ciudad, ya que alrededor de ellas se comenzaron a formar los primeros barrios. Hacia el norte del fuerte, bordeando el río, existía un lugar de esparcimiento público llamado Paseo de la Alameda. El lugar existió hasta que fue necesario rellenar el río para la ejecución de obras portuarias, convirtiéndose en el siglo XIX en el Paseo de Julio.
l 6 de mayo de 1853 el Congreso Constituyente Nacional dictó una ley que determinaba que la ciudad iba a ser dividida en relación con las once parroquias, y que cada una tendría dos representantes llamados municipales. El funcionamiento de la Municipalidad estaba a cargo de las Comisiones de Seguridad, Higiene, Educación, Obras Públicas y Hacienda, integradas por tres personas cada una. Los miembros de las comisiones eran elegidos entre los 22 municipales, quienes debían ser padres de familia, "de probidad notoria, respetabilidad y práctica en los negocios".
Entre 1854 y 1861 la provincia de Buenos Aires, si bien no se declaró libre, se separó del resto de las trece provincias que conformaron la Confederación Argentina con capital en ciudad de Paraná en la Provincia de Entre Ríos; y formó un estado independiente, el Estado de Buenos Aires. Esto generó la necesidad de organizar la provincia en todos sus aspectos, incluido el municipal.
El primer tren argentino partió desde la Estación del Parque, en Buenos Aires.
El 11 de octubre de 1854 el Poder Legislativo de la provincia de Buenos Aires sancionó una ley, similar a las sancionadas por Urquiza y los Constituyentes, basada en las parroquias. Los municipales debían ser mayores de 25 años o emancipados, y debían tener un capital de diez mil pesos de la época o una renta.

Juan Franco Lazzarini

miércoles, 29 de junio de 2016

Una pintura

Marcelino San Arromán: La bajada de Santa Lucía o La calle Larga de Barracas (1843)
(Óleo sobre tela, 75,5 x 93,5 cm)
Ubicación: Museo de Arte Hispanoamericano Isaac Fernández Blanco (Buenos Aires)



miércoles, 15 de junio de 2016

Diferencias entre mito y leyenda

1. El mito es un relato que intenta explicar un misterio de la realidad y que está asociado generalmente a las creencias y ritos de un pueblo. La leyenda no pretende explicar lo sobrenatural pues es un relato que resalta alguna característica o atributo de un pueblo, ciudad o región a partir de personajes y hechos reales.
2. Mito y leyenda se diferencian en cuanto a los personajes y al escenario donde se desarrollan los acontecimientos. El ámbito donde se desarrollan los mitos es en un tiempo en el que el mundo no tenía su forma actual, en cambio las leyendas se ubican en tiempos más modernos o posteriores a la creación del mundo. Los personajes del mito son, por lo general, dioses o seres sobrenaturales mientras que en la leyenda son casi siempre seres humanos o animales antropomórficos.
3. El mito y la leyenda cumplen funciones diferentes. Para las diferentes culturas el mito narraba sucesos reales y verdaderos, los cuales eran modelos sagrados para los hombres; la leyenda  en cambio, no pretende narrar hechos verdaderos sino instruir o entretener, por lo tanto, su función es didáctica.
4. En el mito lo extraordinario o sobrenatural es imprescindible, en la leyenda es un accesorio.
5. En el mito existe la “inspiración divina” que le da a conocer al hombre la explicación de algún fenómeno porque se da en el comienzo del mundo (un dios es el único que le puede contar a los hombres lo que de otro modo no podría saber). Por el contrario, en la leyenda se conoce lo dicho porque se sabe que se ha trasmitido de generación en generación, posiblemente desde el instante en que alguien fue testigo del hecho ocurrido.
Santillana- Arrayán